Los 80 años de la Sociedad Renovación
PUERTO PLATA.- La tormenta tropical no aguó la fiesta. Por el contrario, muchos consideraron aquel llanto del cielo como un telón del concierto estelar. Esa lluvia intensa y despiadada que, acompañada de vientos imprudentes entraba y salía con soberana imprudencia del Club Andrés Brugal Montané de Puerto Plata, era el homenaje divino al intenso batallar de la Sociedad Cultural Renovación que durante 80 años consecutivos vistió de largo la cultura dominicana en general y la puertoplateña en particular.
Y no se aguó la fiesta porque un poco antes de la lluvia se entregaron los premios de la 28 edición del concurso Literario Nuestro País Primero, evento inusual, sorpresivo y sorprendente porque convoca premios literarios (no, no me equivoco, literarios sin comillas) para niños, jóvenes e intelectuales al mismo tiempo. Esa tarde, varias decenas de dominicanas y dominicanos de todas las edades y procedencias salieron de allí no sólo con el apretón de manos de doña Lillian Russo, Fernando Ortega, Renée Klang de Guzmán, Lourdes Camilo de Cuello, Bernarda Jorge, Johanna Goede, José Israel Cuello y Enegildo Peña, además algunos miembros de la prensa nacional y local entre los que se encontraban nuestras redactoras Gabriela Read y Arlene Reyes Sánchez, sino con hermosos trofeos, diplomas y estímulos materiales que contienen una parte importante de sus almas.
Los aplausos, reconocimentos, poemas y libros que allí se presentaron, nacidos todos por la sabia gestión de la entidad que preside doña Lilian Russo asistida por un grupo de honorables damas puertoplateñas, llevan también la marca de la patria porque con sus 80 años, la Sociedad Cultural Renovación tiene por edad casi la mitad del tiempo de fundada la República.
Antes de finalizar la premiación se pusieron en circulación los libros distinguidos el año anterior con los premios literarios a escritores “adultos”. Son hermosas ediciones cuidadas con esmero, que hablan de un trabajo editorial a la altura del mejor. Rosa Julia Vargas (cuento), Virgilio López Azuán (poesía), Eladio de los Santos García (literatura infantil) y Santiago Guevara (ensayo) fueron los autores agraciados en el 2007 que salieron, orgullosos, llevando en sus manos las obras impresas. El año próximo saldrán de allí con el mismo orgullo los ganandores de la presente edición en la misma categoría: Arsenio Díaz (poesía y ensayo) y Rosa Francia Esquea (literatura infantil). Pero, como anticipo de la alegría por el reconocimiento ellos salieron ahora con un importante adelanto en forma de dote, además del trofeo de rigor, un cheque de 50 mil pesos a cada uno, cantidad establecida en la convocatoria como estímulo material.
Lilian Ruso, en esta fecha memorable, recuerda con gratitud a Brugal y compañía, primero, y a la Fundación Brugal después. Ambas instituciones han patrocinado de manera generosa este evento a lo largo de su historia y han permitido que por su constancia y resultados sea un ejemplo para la nación.
Ella, además, reconoce la labor del jurado que durante 28 años la ha apoyado de manera incondicional, tanto en los talleres a estudiantes como en la calificación a los libros inéditos, poemas y cuentos presentados al concurso. Emelda Ramos, Aurora Arias, Lucía Amelia Cabral, Eleanor Grimaldi Silié, José Mármol, Romy Bermúdez, Plinio Chaín, Carlos Fernández Rocha, Basilio Belliard, Danilio de los Santos y Margarita Novoa, entre otros, son parte integral de ese proyecto.
Todo esto se conocía y reconocía antes y después de la llegada de la lluvia. Algunos, al partir, fueron bendecidos por el sagrado esmalte del agua, mientras que la mayoría, aquella que esperó pacientemente el término de la tormenta, entre tertulia, reflexión y diálogos entre amigos, recordaba las palabras de don Fernando Ortega Brugal, actual presidente de la Fundación que lleva el nombre de la insigne familia dominicana: “Nos convecemos cada vez más de que incentivar a las generaciones jóvenes y a los niños para que integren sus habilidades y talentos a las artes en general, es una inversión que rinde al país que lo hace, frutos que pronto se cosechan”. Porque todos ellos, con mayor o menor experiencia creativa llevan la expresión de una sociedad que no deja morir sus auténticos valores.
Fuente:Listin Diario
